La página pública del club
Una dirección propia con los horarios del club y un formulario que entra a una bandeja adentro del sistema. La enciende y la apaga el club, y apagarla la baja en el acto.
Es la página del club, no la nuestra
Un padre que busca «natación los martes» hoy no tiene ninguna dirección del predio: eso vive en Instagram, entre historias que vencen. Esto es el folleto del club, con sus horarios reales y su forma de contacto, en una dirección que se puede pegar en un grupo de WhatsApp.
Sale de los datos que el club ya carga para trabajar, así que no hay una segunda web que mantener: si cambia el horario de una actividad, cambia ahí.
No se indexa en buscadores, y es a propósito
La página no pide ser indexada. No es un descuido: los datos son de un club que prendió un interruptor en su panel, no contenido nuestro para posicionar. Y una página que el club apaga mañana seguiría apareciendo en el buscador un buen rato, con horarios que ya no son.
El link lo comparte el club: en su Instagram, en el grupo de padres, en el cartel de la puerta. Ahí es donde la gente lo va a buscar.
Apagarla la baja en el acto
El interruptor es del club y hace efecto ya. Eso obliga a que la página se arme en cada visita en vez de quedar precocinada: si estuviera precocinada, apagarla no apagaría nada hasta el próximo deploy nuestro, y el club estaría publicado en contra de su decisión.
Es la clase de detalle que no se ve hasta el día que alguien quiere bajar su página ahora —porque cerró una sede, porque cambió todo— y descubre que «ya» significaba «la semana que viene».
La consulta entra a una bandeja, no a un correo que se pierde
El que pregunta deja su nombre, su teléfono y, si quiere, la actividad que le interesa. Eso aparece en Consultas, adentro del sistema, con lo pendiente separado de lo ya atendido. No es un mail que llega a la casilla de alguien y se entierra bajo veinte más.
Los datos del que consulta no se quedan para siempre
Una consulta se borra pasados los 90 días, atendida o no: hay una limpieza diaria, así que se va en la primera que corre después de cumplirse el plazo. La razón importa: quien deja su teléfono ahí no es socio del club y nunca aceptó ningún término — muchas veces es la madre de un chico que preguntó por una actividad. Esos datos no pueden quedarse en una tabla porque nadie se acordó de borrarlos.
Noventa días es también el plazo en que un interés sigue sirviendo: llamar a alguien que preguntó hace tres meses ya es otra conversación.
Preguntas frecuentes
- ¿Reemplaza a la web del club?
- No, y no intenta. Es una página con los horarios y una forma de que te escriban, que es lo que resuelve la mayoría de las consultas. Si el club tiene una web hecha, ésta puede convivir como su página de horarios.
- ¿Puedo elegir la dirección?
- Hoy no: se genera sola con el nombre del club más un sufijo corto que la hace única, y no hay dónde editarla. Tampoco es un dominio propio — si el club quiere el suyo, esta página no lo reemplaza.
- ¿La ve cualquiera?
- Sí, esa es la idea: no hace falta tener usuario. Lo que se muestra es lo que el club elige publicar, no su padrón ni sus números.
- ¿Está en todos los planes?
- No: es una función de los planes altos. El club decide si la usa, pero primero tiene que tenerla disponible.